Fue un jueves de Semana Santa ya entrada la noche y esperaba a alguien en el Centro Comercial El Recreo, mientras lo hacía leía justamente La Historiadora, la persona nunca llegó (o algo así, no lo recuerdo bien) lo cierto fue que salí y al detenerme en el semáforo de esa calle que sube hacía el boulevard para llegar al Metro esperando que cambiara la luz, de pronto se apagaron todas las luces de la calle y me descubrí absolutamente sólo en aquel lugar que, normalmente, incluso un jueves santo, está abarrotado, para colmo, hubo un silencio nada habitual, no había nadie más, no pasaban ni carros, el semáforo cambió pero yo no me moví, una brisa repentina levantó papeles del piso cuan película y di un paso hacía atrás, descubrí a dos tipos a mi lado igualmente impresionados por ese silencio, la oscuridad y la brisa llegada de la nada, fue tan extraño que hasta lo comentamos, tuve que hacer un ejercicio de concentración para repetirme que no estaba pasando nada, que sólo había estado leyendo un libro, convencerme que estaba sugestionado por la lectura (pero nunca dejé de preguntarme: ¿Acaso ellos también?) cruce finalmente la calle y al llegar a la otra acera las luces volvieron a encenderse y la brisa desapareció. Durante el viaje no volví a leer el libro.

Con el tiempo he sabido que a muchos lectores de La Historiadora les han pasado cosas extrañas, casi nadie sale indemne a su lectura, mi ex-jefe, que viaja una vez al año a China, siempre me pedía que le recomendara un libro para el viaje y le sugerí ese, a su llegada me contó que lo terminó justamente llegando a China y lo dejó en el bolsillo del asiento porque no quería saber más nada de él, estaba aterrado y de algún modo pensó que dejándolo allí, abandonado, se desprendería de esa sensación. Supongo que eso corrobora que se trata de un libro escrito de tal forma que te sugestiona con una facilidad tremenda.

Para los que no lo saben, La Historiadora es un libro de vampiros, pero no de cualquier vampiro, sino del Drácula histórico, escrito de forma magistral en un recorrido por escenarios de la Europa del Este descritos con tal detalle y precisión que nos parece, caminar por sus calles. No les diré mucho más porque creo que lo más importante es que cada quien descubra por si mismo el libro, pero con toda seguridad les digo: no saldrán indemnes de su lectura.

P.D: La anécdota de la editora cuenta que estando en la Feria del Libro de Frankfurt, se dieron una copia para que la evaluara, ella estaba reacía a leer otra historia más de vampiros con ese auge que había causado la Saga Crepúsculo, pero cuando subía en el ascensor hacía su habitación en el hotel, leyó lo abrió y comenzó a leer, según sus propias palabras no durmió esa noche ni salió de su habitación hasta terminarlo completamente.

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